martes, 19 de abril de 2011

12.- El templo Aruba Panas.

Una mañana más, una día tras otro y otro y otro más... Panas abría los ojos abrigada por el repugnante olor a azufre, peinaba sus llamativos cabellos blancos, recogía su pelo en un recatado moño y se dirigía a la sala del nacimiento. En ella se encontraba el Mal, anhelaba con tanta ansia convertirse en Diosa que sus anhelos eran su fuerza y su voluntad las piernas y manos que la hacían levantarse por la mañana.
No distraía la vista de su cometido, ella no tendría los fallos que su antecesor cometió, Panas era orgullosa y dictadora, y se había propuesto dirigir todo un ejército de diablos. 
Millares de malditos eran convocados en la enorme sala que los dio a luz, donde serían sometidos a duros entrenamientos de canalización de energía y furia. A pesar de su naturaleza, para tener alguna oportunidad deberían actuar como un sólo ente, el Mal moviéndose de forma sincronizada, para así poder causar el daño deseado...
Décadas pasaron desde que comenzó el entrenamiento. Panas astuta como un zorro, ni siquiera probaba la sangre humana cuando salía al plano físico, lo que hizo que numerosas sacerdotisas a lo largo y ancho del mundo la verarán como Diosa. 
En plena villa élfica se levantó el mayor templo en honor a la supuesta Diosa, el llamado templo Aruba Panas. Sus torres eran del marfil más blanco que os podéis imaginar y sus bellas sacerdotisas de cabellos blancos fueron dotadas de la capacidad de sanar con sus propias manos. Pronto el templo Aruba Panas fue lugar de peregrinación para cualquier ser que desease ser sanado. Las sacerdotisas de Panas eran cariñosas y amables y sanaban sin importar condición o raza a cualquiera que lo desease, sólo pedían a cambio una pequeña ofrenda ,preferiblemente carne o sangre, con la que alimentaban a la diablesa camuflada.
La suma sacerdotisa del Templo Aruba Panas, era Lloth, una preciosa virgen élfica de ojos turquesas y de cabellos plateados que llegaban a sus pies, era lo que podría llamarse un ser de Luz en todos sus aspectos, bondadosa, amable y llena de amor. Pero guardaba en sí un terrible secreto, ella conocía el oscuro lado de los poderes del sacerdocio del Templo.
Ella fue la primera iniciada, cuando Panas aún no había pulido bien la técnica, y entonces Lloth lo sintió... Durante la iniciación la boca le sabía a sangre, le dolía el cuerpo como si le clavasen cuchillas y el rico aroma a sándalo había sido sustituido por el pestilente edor de la cadaverina que lo inundaba todo. Será sólo una prueba para saber si soy digna de ella, se esforzaba en pensar... Pero en el fondo de su corazón ella lo sabía...

1 comentario:

  1. Una Diosa venerada, pero que esconde una naturaleza malvada... me ha gustado! Y esa sacerdotisa que en su iniciación, sintió esa maldad... precioso... Gracias...

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